MONOMARENTALIDAD Y VULNERABILIDAD SOCIAL EN CASTILLA LA MANCHA

En España, en el año 2018 el porcentaje más alto de riesgo de pobreza y/o exclusión social corresponde, según tipo de hogar, al formado por 1 persona adulta con 1 o más hijos/as dependientes (50,0%).

En Castilla La Mancha 3 de cada 4 hogares dónde un único/a progenitor/a vive con sus hijos/as tiene al frente a una mujer.

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Este primer estudio regional sobre el perfil y condiciones de vida de las familias monomarentales pretende facilitar información útil y actualizada para los/as profesionales y agentes que diseñan e implementan políticas sociales en nuestra región.

El estudio se desarrolla desde las propias voces y la diversidad de experiencias de mujeres separadas, divorciadas, viudas, madres solteras, madres por elección propia (reproducción asistida, adopción, acogimiento, etc.,) y madres solas a cargo de sus hijos/as por situaciones de emigración y trabajo o por hospitalización o privación de libertad del progenitor.

El número de familias monoparentales también está creciendo en los últimos años en Castilla-La Mancha. Su número en la región ha pasado de 59.000 en 2013 a 85.500 en 2018. Por hogares, más del 75% están encabezadas por una mujer y, en muchos casos, pasan por dificultades económicas.

Las familias monoparentales castellanomanchegas, y el gran contingente de mujeres que las conforman, presentan un mayor riesgo de pobreza, superando en 20 puntos porcentuales el promedio de tasa de pobreza nacional. La tasa de pobreza de las familias monomarentales de Castilla La Mancha asciende en 2018 al 69,2%, situando a nuestra comunidad en el ranking de las tres regiones con mayor riesgo de pobreza o exclusión social, tras Canarias (84%) y Andalucía (78%). La pobreza severa, por su parte, supera a la cuarta parte (28,8%) de las familias con una mujer sin cargas compartidas.

Su objetivo general es mejorar la calidad de vida de las mujeres que conviven en familias monomarentales, -en particular de aquellas en situación de exclusión-, normalizando (familiar, formativa, laboral,…), promoviendo políticas psicosociales y de empleo que ayuden a paliar el importante gap que sufren respecto a otros modelos de familia en nuestra comunidad autónoma y regiones.

Para dar respuesta a este objetivo se estudian dos ámbitos prioritariamente:

  • Aquellos factores relacionados con las condiciones de vida y la posición sociolaboral que padecen estas mujeres relacionados con los altísimos niveles de pobreza y vulnerabilidad del colectivo.
  • El nivel de respuesta de los itinerarios de protección social (sanitaria, económica, educativa, psicosocial,..), de acceso a los servicios y prestaciones públicas para estas mujeres/familias.


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